Viernes, 13 Marzo 2015 00:00

La muerte que enlutó a Los Olivos

 
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Los ciudadanos reflexionaron sobre los altos índices delictivos que a diario enlutan a Ciudad Guayana y piden al gobierno regional y nacional mejorar la seguridad Los ciudadanos reflexionaron sobre los altos índices delictivos que a diario enlutan a Ciudad Guayana y piden al gobierno regional y nacional mejorar la seguridad Fotos Wilmer González
     
 

GLADYS

Gladys Guacara, vecina de Los Olivos: “Es inaceptable, no se puede aceptar la muerte de nadie así. Vine en solidaridad, para uno es un vecino. Prestaba muy bien el servicio, era muy colaborador en la iglesia (Nuestra Señora de Coromoto)”.

RIVERO
Andrés Rivero, propietario del kiosco Los Pitufos: “Aquí todos estamos consternadísimos. Mon era un ejemplo de perseverancia, dedicación, esfuerzo… era un ejemplo a seguir (…) esto es un reflejo de lo que se vive día a día en este país”.

MILLAN
Alejandro Millán, vecino de Los Olivos y cliente: “Desde pequeño yo paseaba en bicicleta y venía a comprarle sus raspados, después siempre venía a comer las mejores arepas y empanadas de Ciudad Guayana (…) El Gobierno debería, más bien, tomar ejemplo de lo que él (Mon) hizo, que era trabajar y trabajar”.

GUAYANA
Guayana Maestracci, trabajadora de Las delicias de Conchita: “Esto es horrible, aquí lo vamos a extrañar como nada (…) Él era una persona única, de corazón noble hasta decir ya. En su casa guardaba, todavía, el carrito con el que él empezó vendiendo raspados, como reliquia”.

 
     

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“Los queseros de Upata, que también nos surten a nosotros, quedaron perplejos”, cuenta Guayana Maestracci, trabajadora del local Las delicias de Conchita, al lado del Club de Leones Alta Vista, cerca de Lonchería Monyca, en Los Olivos.

La cotidianidad del despacho de quesos a los comerciantes de la calle Portugal del sector Los Olivos se rompió este viernes en la mañana cuando los distribuidores se enteraron de la fatal noticia: Edmon Jesús Bautista Acosta, alias “Mon”, había sido asesinado a manos del hampa.

Inmediatamente, los firmantes Félix, Pedro y Marlon dejaron un papel en la santamaría del local, también conocido como “Mon”, que estaba “cerrado por duelo”, con la frase: “Damos nuestro más sentido pésame a sus familiares. Mon x100pre. Dios te tenga en la gloria”. Los manuscritos fueron sumándose en el negocio, entre ellos, uno del Movimiento Estudiantil de Guayana: “Señores gobernador, Francisco Rangel Gómez, y alcalde, José Ramón López, nosotros como ciudadanos los hacemos responsables directos de cada crimen que ocurra en Ciudad Guayana (…) deben tomar acciones radicales, son cómplices del hampa”.

La ciudad entera, y en especial la cuadra de la calle Portugal del sector Los Olivos, siempre recordará al señor Mon. Empleados, clientes, vecinos, amigos… todos estaban este viernes en las afueras del tan famoso comercio, en señal de luto y solidaridad.

“Lo que hacía era trabajar”
Entre las lágrimas del dolor humano ante la partida de Edmon, se escuchaba el clamor ciudadano. Un cúmulo de personas reunidas en Lonchería Monyca se quejaba de la inseguridad durante este viernes: “Esto está cada vez peor y el Gobierno lo que hace es decir ‘que el imperio, que el imperio, que el imperio’, y la ciudad está tomada por los colectivos armados”, exponía una señora mientras otra respondía: “yo no sé qué vamos a hacer. Todo esto es una desgracia”.

Alejandro Millán, vecino de Los Olivos, aguantaba las lágrimas al recordar al reconocido vendedor de las que a su juicio son las mejores arepas y empanadas de Ciudad Guayana. “Es que uno, hasta para dar una dirección, no decía Los Olivos, decía ‘ahí, frente a Mon”, recordaba Millán, a propósito de la conocida ubicación del local.

Recordaba que desde los 7 años frecuentaba al “señor Mon”, cuando empezó su vida comercial en un carrito en el que vendía raspados junto con su esposa Carola, quien lo acompañaba vendiendo obleas. Alejandro, junto a medio Puerto Ordaz, fue testigo del crecimiento de un comerciante reconocido por su tesón y su trabajo, logrando consolidar un negocio que hoy en día es referencia de calidad y buen servicio.

Para este cliente frecuente de Mon, el fallecido era un ser humano excepcional, “con su carácter a veces, pero de las mejores”, acota, a la vez que circunscribe el hecho como parte de la tragedia que vive Venezuela en su puesta en escena diaria. Sin duda, una noticia que enluta a los guayacitanos.

“Ejemplo a seguir”
Andrés Rivero se encontraba atendiendo el kiosco Los Pitufos, ubicado al lado del Supermercado Los Olivos. Relata, visiblemente consternado por la noticia. No es para menos, pues “Mon” y su abuela fueron los primeros comerciantes de la calle Portugal de Los Olivos. No recuerda la edad que tenía entonces: unos 10 o 12 años, pero en su mente sigue, como estampa imperecedera, sus raspaditos y obleas con los que iniciaron su carrera. Es para él un ejemplo a seguir. Un modelaje por su afán en el trabajo hasta construir la referencia definitiva de uno de los más famosos platillos nacionales.

Solo hay una definición del hecho a los ojos de Andrés, y aunque sea una noticia que lo impacte, lamenta que sea un reflejo más de lo que se vive. “ni el mismo Gobierno tiene control de esta situación, es peor que una guerra”, comenta en su aflicción, amén de las cifras de homicidios y hechos delictivos.

Ciudad Guayana fue catalogada por la asociación civil mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal como la decimosegunda urbe más peligrosa del mundo. A nivel nacional está ubicada como la tercera ciudad más violenta.

Según cifras de Correo del Caroní, en la primera semana de marzo se registraron 11 asesinatos, y del 1 de enero al 8 de este mes se contabilizan 113 muertes violentas, cifra superior a las registradas en 2014 durante el mismo periodo, que correspondieron a 78 fallecimientos.

     
 

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Tanto Alejandro Millán como Gladys Guacara, vecina de Los Olivos, atestiguan que Edmon Bautista era muy generoso y ayudaba siempre a las causas de la iglesia Nuestra Señora de Coromoto y del Club de Leones Alta Vista, fundación sin fines de lucro que está al lado de Mon.

Guayana Maestracci recuerda que, aun trabajando en el local de comida Las delicias de Conchita, prefería tomarse el café donde Mon. “‘Aquí está’ me decía”, recordando el momento en el que Edmon le extendía el pedido por cuenta de la casa. Pero este viernes Guayana echa de menos algo mucho más que un café. “Esto es horrible, acá lo vamos a extrañar como nada”.

La excelencia de un Edmon vecino se tradujo en un silencio aprobatorio por parte de Olga Ferrer, otra de los tantos conmocionados por el hecho. Demás está su lamento por el hecho, pero más lamenta que las lágrimas, que hoy se enjugan en una lonchería, sean las mismas que a diario corran por Ciudad Guayana . “¿Cuántos casos así no hay? ¿A cuánta gente no matan aquí a diario?”, lamentó entre cuestionamientos.

El luto embargó a todos los vecinos, clientes, empleados y amigos que en vida conocieron al señor Mon: todos unidos en la melancolía de que, esta vez, el hampa cargó con la vida de una persona que dedicó su vida a trabajar con esfuerzo y prestar el mejor servicio a los guayaneses.

 

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